Palabras para Silvia

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Gocemos con la investigación o dejemosla de lado, resistamos al sadomasoquismo académico y a la reproducción de la depresorepresión sistemática.

Contra las lógicas del saber dominante aquellas del saber/ placer y de la orgasmática del conocimiento.

La insurrección de los placeres está en marcha y tú, tú que te follaste a Kant y te bebiste el Ser sólo con hielo, tú que te masturbabas imaginando que los cursos de Lacan eran el semen desperdigado e infructuoso de una corrida gay, tú que me acariciaste la lengua tantas veces con el materialismo y las estructuras y exhaustx contemplaste cómo me retorcía desde las nalgas, tú que me enseñaste a percibir las puertas y a atravesarlas contraviniendo al cógito para chupársela a duo, tú que a las excepciones llamabas en tus delirios sodomitas y te agarrabas a las sábanas para no desaparecer, tú que te transformabas en los primeros principios abriendo mucho la boca hasta la garganta para tragartelo todo, sin renunciar a la nada, tú que te despediste de la lógica binaria como de un amante caduco, tú que te merendabas por los ojos las copas de los árboles de Boole, hasta que las seducías y te entraban por el coño, tú que conectaste tus múltiples pezones a la tierra de tu barrio y sembrabas huertos rizoma cada vez que gemías, tú que erotizabas las esferas contrametodologicamente, tú que las esencias contenías y exhalabas impúdica desvistiendo miradas existencialistas sólo para reirte de tus cristales de tiempo espacializado, tú que te carcajeabas desde la voz de todxs lxs niños cuando te lamía muy lentamente el ombligo ontológico de las cosas a la mano entre los seres ahí de tu melena rosa y verde, tú que multiplicabas en tus polvos surreales los mundos posibles de aquel científico chiflado y dinamitabas las cubetas y los cerebros interconectabas a la toma de luz de tu mesilla de noche, tú que desmontaste uno a uno los discursos de la superestructura ideológica acariciandoles mucho hasta que sudaron saliva lasciva y heteropornonormativa, tú que jamás te agachaste para follar dulcemente y penetrarte de mentes y cuerpos indómitos, tú que te fumabas con Heidegger las lógicas neoliberales y la soberanía de la razón, tú que invitabas a tus orgías diurnas a los presocráticos y a la escuela posestructuralista al completo y les vendabas la escucha antes de que pudiesen meterte mano, y les mutabas las manos mordiéndoles muy suave detrás de la piel, tú que te quejabas de que Platón la tenía pequeña y por eso no te llenaba, tú que agigantabas tu clítoris hasta espeluznarlo a deconstrucciones, tú que actualizabas ontopraxeológicamente y me besabas con las pestañas, tú que orgasmabas las flores si te recitaba la hermenéutica del sujeto y ni una lágrima contenías por las formas-de-vida exceptuadas del humanismo renacentista, tú que no crees en los preámbulos y atornillas las cuatro causas al dildo anticonceptivo, tú que dislocas cualquier lugar de enunciación con el chapotear de tu vulva inflamada de analogías y disfunciones eréctiles sutiles del apeiron, tú que las circunstancias convertías en contratos sadomasoquistas y atabas y desatabas lazos como una perra cuando yo entraba sin finalidad histórica ni dialéctica eurocentrada, tú que argumentabas espumeando la frigidez newtoniana desde tu útero abierto de contradicciones lógicas, tú, tú que me entiendes cuando desquicio bisagras entre el ser y el deber ser, tú que sabes más de deseo menor que Deleuze, más de voluntad de poder que Nietzsche, más de placer que Freud, tú que amas cuando piensas y desmientes las preguntas por la cosa, tú que me pones pronunciando -lisergia- entre líneas y líneas de fuga de las matrices reproductivas del capital simbólico, tú, tú que la deseas y actúas como yo la deseo y actúo, sin aspavientos de moral reactivo-revolucionaria, ni coqueteos nómadas con el sujeto-sustancia, tú, tú lo sabes, y sabes que no son habladurías ni metáforas.