#Inlovemanifest

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Voy a usar a la comunidad de facebook y los estados de wassap para hacerte llegar un mensaje que es sólo para ti. No te sorprenderá esta fórmula ya que creces en el mercado total. Esto es lo que nos pasa: no soportamos los afectos y el infierno son lxs demás que nos reflejan. No pasa nada, o mejor, pasamos todxs por tantas pantallas y vamos mediando y estirando y distanciando lo que nos provocamos hasta el punto exacto de impotencia que le es esencial al mundo frío que queramos o no vamos construyendo conjuntamente todos los días a través de cada minúscula interacción neutralizada que actuamos.

Tenemos miedo, ¿en serio? se ha repetido tanto esto que tengo miedo de que se trate de un lugar por lo común colonizado. Miedo de nosotrxs mismas, de lo que podemos sentir y temer y hacer crecer. Pero sobretodo miedo de no poder controlar. Y luego tratamos deseperadamente de entender el racismo y las violencias machistas (entender para erradicar, se sobreentiende…casi nada). Estamos instaladxs, como buenxs griegxs, en un culto a Apolo y a las formas ciertamente aterrador. Es menos peligroso cuando apagamos la luz, peró. La pardidez expulsada y sin embargo toda nuestra. Todo nosotrxs. Qué pena.

Decir, lo saben los chamanes, las feministas y Freud, posibilita la transformación de cualquier fantasma. Pero decir, amigxs, es una performance. Y las performances, recusan o sostienen las cosas que vivimos, las cosas que sentimos, las cosas que pensamos. O mejor, y más importante, cómo vivimos las cosas, cómo sentimos las cosas, cómo pensamos las cosas, y lxs otrxs. Porque en primer lugar, viciados como estamos e intoxicados gramaticalmente, nos solemos pensar lxs unxs a lxs otrxs precisa y “primeramente” como a otrxs, y esto dice también: fantasmas. Como si estuviesen fuera. Así aparecemos. Este es nuestro ser. Dime a quién expulsas y te diré quién eres. Mucha antropofagia nos debemos. Amigxs, demasiada red desactivamos aún. Basta.